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sábado, 1 de octubre de 2011

Un pequeño pinchazo.

El 15 de septiembre, en el primer día de instituto, hubo un pequeño problema con el autobús en el viaje de vuelta.
Aunque notabamos que ibamos más despacio de lo normal, no nos precatamos a ciencia cierta de que pasaba algo hasta que vimos humo saliendo.
Nos perseguía el humo , y tras un sonido seco, un leve resbalón, determinaron que nos quedaramos parados en La Virgen de la Sierra durante 20 minutos, hasta que llegó el autobús sustituto.
Fue un pequeño pinchazo, una pequeña aventura para el primer día de instituto.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Para empezar bien la mañana del 23...

Como cada día normal y corriente, suelo subirme al autobus blanco pequeño, después llegamos los primeros al instituto; además para no pasar frío, hay un radiador en el que pasamos yo y otras chicas más los minutos restantes para que empiecen las clases.

Ayer exactamente no pasó lo dicho.

Todas en el radiador, hablando y de repente un golpe seco.

Miré a mi izquierda, vi a dos de ellas riendo por lo bajo, a una en el suelo y su compañera intentando levantarla.
Cuál fue mi sorpresa, después de haber pestañeado varias veces que no respondía.
_¿Qué le ha pasado?-pregunté nerviosa, mientras retiraban el banco y hacían hueco para levantarla.
_¡Qué se a mareado, corre ves a llamar a la Merce!- me contestó.
Sentí como un dolor punzante atacaba en ese preciso instante mi rodilla derecha , "ahora no"; pensé. Y corrí hasta conserjería.

_Mercedes, corre , ven. ¡Qué se a desmayado una chica!

Tras una breve pausa para explicaciones, seguímos hacía delante.
El banco ya estaba completamente en mitad del pasillo, con la chica tumbada en el, y mucha gente a su alrededor.
En mi ausencia había pasado lo siguiente: decían que se había tragado el chicle, y al intentar sacarlo... bueno, dígamos que no salió bien del todo, creo que se va a quedar ahí para la eternidad y el recuerdo.
Mire a las demás chicas (tres) unos lagrimones salían de sus ojos, y una más se unió al "club" abanicando a la chica yaciente en el banco.
Apareció mi profesora de francés y nos ofreció una tila... después de la hora de inglés en otro "Mundo", fue más tranquilo el día.
Luego en el autobús eran todo risas y bromas... pero el susto no nos lo quita nadie...¡y a mejorarse!